• Gustavo Manrique Salas

Charles Darwin y la evolución en tiempos disruptivos


Imagen del TIME Magazine



Hace algunos años escribí un artículo titulado “Si Darwin fuera gerente” en el cual establecía una asociación de sus teorías con la gerencia y la gestión del cambio de las organizaciones en la actualidad.


Durante un webinar al cual fui invitado el año pasado, en plena pandemia, escuché a un CEO decir que no estábamos frente a una era de cambios, sino más bien a un cambio de era y es allí donde reside la presente reflexión. La gestión del cambio constituye uno de los procesos más retadores de la gerencia y de la comunicación estratégica. Estos procesos pueden estar asociados hoy a la transformación digital, fusiones y adquisiciones y reestructuraciones, entre otros. También, a profundos cambios en el mercado y la sociedad, que requieren desmontar los paradigmas tradicionales que nos han traído al presente y replantear los principios que regirán nuestro futuro.


Y allí está Darwin, más vigente que nunca, recordándonos que no son las especies más grandes ni las más fuertes las que sobreviven, ni siquiera las más inteligentes, sino las más ágiles y capaces de anticiparse y adaptarse al cambio, un cambio que ahora es mucho más acelerado y despiadado.


Una organización puede tener similitudes con una unidad biológica, es un sistema abierto al entorno que interactúa con un ecosistema y es afectada por éste, no es la suma de individualidades ni se comporta como un sistema cerrado.


También hablamos mucho del ADN de la empresa y su cultura y aquí Darwin nos ofrece una visión fundamental. En el ADN y la cultura corporativa residen los paradigmas que rigen la gestión empresarial y éstos pueden contener las herramientas para asumir el cambio o por el contrario pueden significar anclas que generan estancamiento e impiden la evolución. La analogía biológica nos invita a encontrar aquellas variaciones que tenemos que hacer en el ADN de la empresa y en su cultura para prosperar en un entorno VUCA (Volátil, incierto, complejo y ambiguo), con el fin de responder a las exigencias del mercado competitivo y la sociedad, desmontar los paradigmas que nos llevarán a la extinción e incluir nuevas creencias para el desarrollo futuro.


A diferencia de las teorías de Darwin, la evolución corporativa es más acelerada. El motor de la evolución biológica es muy lento mientras que el cambio en el mundo corporativo actual es muy acelerado, tanto que cada día es un reto evolutivo y de supervivencia.